Cuando hablamos de tasas vinculadas al transporte, solemos pensar que sus efectos se limitan a las compañías (aéreas) o al tráfico turístico, y tendemos a olvidar que una parte muy significativa de los desplazamientos los realizan las empresas. Hace aproximadamente un año alertábamos de los riesgos del incremento de las tasas aeroportuarias por el impacto que generaría en la capacidad de gasto en viajes de las empresas, porque venía a suponer un sobrecoste cercano al 1% sobre el total de la inversión anual en viajes de negocio que realizan las empresas españolas.

Las partidas presupuestarias de las empresas para el viaje no son elásticas. Cualquier incremento en la partida que dedican las empresas a los viajes puede afectar a la intensidad de los desplazamientos que éstas realizan. Si el gasto unitario del viaje para las empresas aumenta, está claro que éstas podrán salir menos de lo previsto, y esta menor intensidad viajera de las empresas tiene lógicamente una traducción en una pérdida del volumen de exportaciones. El 2012 ciframos en más de 2.500 millones los ingresos anuales que podrían haberse generado de más en comercio exterior, de no haberse incrementado de las tasas aeroportuarias.

 Y sin embargo, hace apenas una semana, el Gobierno, a través de AENA advirtió de la posibilidad de volver a aumentar las tasas aeroportuarias en España, para el caso de que las medidas de contención de gasto no fueran suficientes. 

Los viajes de empresa son una palanca básica para la actividad comercial de las empresas y con ello de las exportaciones. Éstas junto con el turismo receptivo constituyen actualmente los dos principales motores de la economía española, que requieren, en todo caso, de cuantos menos obstáculos sea posible, para el óptimo desarrollo de sus respectivos negocios. En el caso de los viajes corporativos, además, se da la circunstancia de que las empresas españolas gozan actualmente de una importante ventaja competitiva respecto de sus colegas europeos, como es el hecho de que el precio medio de los vuelos de largo radio con origen España se ha abaratado y está por debajo del 2011. A las empresas españolas les cuesta menos viajar más lejos, que es donde está el negocio. 

La reducción del déficit estructural  es importante para equilibrar las cuentas públicas, pero el grueso del problema que tiene España está en la deuda privada, que impide que la demanda interna reactive la economía. Este rol está reservado, hoy por hoy, al sector exterior. Por eso, cualquier decisión que afecte a los costes finales que van a tener que absorber las compañías aéreas, debería haber calculado antes, además, el impacto que genera en el sector exportador y por extensión en nuestra economía. 

No recortemos las alas a los viajes de empresa.


(c) Marcel Forns. GEBTA 2013

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