El entorno económico no ha sido ajeno al mundo de los viajes corporativos. Los efectos de la situación económica se han dejado sentir en las prácticas de los viajeros de negocios, como refleja el II Estudio conjunto GEBTA/Vueling sobre “Hábitos y Tendencias de los Viajeros de Negocio en España”, elaborado dos años después de su primera edición (2010).

Pero por suerte, no todos los efectos son negativos y, una vez más, en el segmento de los viajes de negocio tenemos la fortuna de poder dar alguna buena noticia: las pymes y micropymes se incorporan masivamente al universo viajero; los viajes de negocio amplían su base, se «socializan».

Esta presencia de pequeñas empresas y emprendedores, que por otro lado confirma el indicador de Eurostat, que sitúa a España en el quinto lugar del ranking europeo en creación de autónomos, supone por lo demás una modificación significativa del perfil de los viajes de negocios, en relación al 2010. Por un lado, la incorporación de nuevas empresas sin experiencia previa en el viaje corporativo, viene acompañada de más autonomía y menor presencia de políticas de viaje. Por otro lado, el porcentaje de hombres que viaja por negocio aumenta notablemente (12%) respecto al de las mujeres, muy probablemente influido por motivos culturales y por factores de conciliación relacionados con el aumento de la frecuencia viajera y del radio y destino de los viajes.

Es interesante constatar que, a la vez se incorpora un mayor número de microempresas y autónomos y aumenta la presencia de la reserva directa, en las empresas con mayor trayectoria viajera, se observa el refuerzo de las políticas y de los canales más profesionales o con mayor rigor en el control del gasto en viajes (agencia especializada y departamentos de administración y compras).

El control del gasto, en cualquier caso, continúa en el foco de las empresas. Así, el patrón de los viajes mantiene la tendencia a acortar los días en destino y a la ida y vuelta en el mismo día, siempre que sea posible. Sin embargo, este dato (tendencia a la reducción de la estancia media) contrasta con la evolución de la frecuencia en los viajes de empresa: aparentemente se estaría produciendo un aumento de la intensidad viajera, por la vía del trasvase en las distintas franjas de frecuencia; esto es, un porcentaje elevado de quienes realizaban entre 1 ó 2 viajes al año en 2010, viajarían ahora de media entre 3 y 5 veces, mientras que quienes estaban en la franja media (entre 11 y 20 viajes/año), realizarían ahora entre 21 y 30 desplazamientos por ejercicio. El incremento de la intensidad viajera, acorde por otro lado con los datos que arrojan los Observatorios sectoriales de GEBTA, se produce fundamentalmente en el mercado exterior.

La pérdida de peso relativo del tren y del coche, respecto del uso de las compañías aéreas tradicionales (+4%) y las económicas (+8%) confirman, definitivamente, la creciente internacionalización de la economía española. Sin duda, un dato muy positivo.

(c) Marcel Forns

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