Que los viajes de negocio en España moverán cerca de 15.600 millones de euros en 2025, como recoge el reciente estudio elaborado por GEBTA y Braintrust, supone sin duda una buena noticia. Lo es para la propia industria de los viajes, pero a la vez también para el conjunto de la economía, en la medida en la que los viajes de negocio tienen un efecto directo en el crecimiento de la actividad comercial y las exportaciones, con un ROI medio cercano al 1:10 en el caso del managed business travel. Aplicando los datos del estudio y diferentes indicadores de referencia, en un escenario de crecimiento constante del managed business travel, la inversión de 5.500 millones de euros en viajes de negocios en 2025, contribuiría a generar una cifra aproximada de 550.000 millones de euros de negocio en las empresas españolas.
La proyección que refleja el estudio, y que está basada en datos econométricos, pone pues de manifiesto la solidez del business travel y las reuniones presenciales, que no sólo han sido capaces de registrar crecimiento en los últimos 8 años, sino que van a continuar creciendo otros tantos, a una tasa acumulada del 22% hasta 2025.
Pese a lo positivo del dato, en cualquier análisis riguroso siempre es conveniente evitar quedarse únicamente con las grandes cifras, para considerar también otros aspectos, como los posibles impactos o cambios de escenario que se producirán en el período objeto de estudio. Desde el punto de vista la empresa española, el documento viene a sugerir la conveniencia de incrementar los niveles de adopción digital, como estrategia para continuar maximizando el retorno de las inversiones en viajes de negocio. La vía hacia un mayor uso de la tecnología es un factor imprescindible para incrementar la productividad y optimizar las actividades exportadoras, un elemento absolutamente necesario en un entorno cada vez más fragmentado, complejo e incierto como el actual, en el que las empresas precisarán cada vez más de la tecnología, tanto para acceder a la totalidad de los inventarios de datos de los proveedores de viajes, como para garantizar la máxima seguridad de los viajeros, como ya hemos manifestado en repetidas ocasiones.
La segunda derivada de esta afirmación implica que la aceleración de los ritmos de integración y digitalización de los procesos asociados al viaje, conllevará una mayor concentración en el segmento de los grandes jugadores, una entrada de nuevos actores y una expulsión de muchas agencias que no sean capaces de adaptarse a la velocidad de los cambios que se producirán, y que no dispongan de la tecnología y el expertise requeridos para competir en un contexto mucho más complejo que el actual.
De hecho, el estudio viene a indicar muy claramente que los incrementos en el nivel de gasto/inversión en viajes no se darán tanto en el puro business travel, sino en el segmento del MICE, cuyo peso en el conjunto de la cesta de gasto puede llegar a suponer hasta un 30% en 2025. Éste es sin duda un dato altamente revelador, que vendría a confirmar la enorme transformación que se producirá en el segmento de las TMCs, en los términos apuntados arriba.
Los 15.600 millones de euros del 2025 son un dato excelente, pero no constituyen ninguna garantía per se, si las empresas no son capaces de adaptar sus negocios a los cambios que exige el nuevo escenario.
Marcel Forns (c) GEBTA 2019

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